miércoles, 25 de diciembre de 2013

Cuentos de amor imposible - Lorenzo Mediano


El talador de estalagmitas es mi cuento preferido del libro Cuentos de amor imposible de mi paisano Lorenzo Mediano. Os dejo el principio para que se activen vuestros jugos mentales y sentimentales.

A través de mi ventana contemplo la densa lluvia de calaveras. Es un fastidio, siempre llueve cuando voy a salir. Si fuera una noche cualquiera, me habría quedado en casa: a nadie le gusta andar por la calle cuando llueven calaveras. Pero hoy tengo una cita.
Abro mi paraguas de luna y salgo del portal. Sobre el pavimento yace una golondrina muerta.
Suele suceder que algunas mueren cuando la lluvia de calaveras las sorprende lejos de los aleros. La cojo de la punta de un ala y se la doy a la gárgola que vigila mi umbral para que se la coma. Mi gárgola siempre tiene abiertas su pétreas fauces, esperando que algún pajarillo descuidado se confunda y se meta en ellas. Pasa bastante hambre; por eso, mastica la golondrina en un segundo y gruñe dándome las gracias. 
La lluvia arrecia y se hace difícil. Pasa una carroza tirada por caballos, la detengo, me subo en ella y le doy al conductor la esmeralda en la que están grabados el espacio y el tiempo a donde quiero ir. Cuando arranca, me doy cuenta de que me he confundido por culpa de las calaveras: no tiran de la carroza caballos, sino pegasos. Demasiado tarde, ya estamos volando por encima de las nubes y no puedo bajar. ¿Quién iba a imaginarse que una carroza de pegasos pasara por un barrio tan pobre como el mío?
Cuando llegamos al lugar y tiempo marcados por la esmeralda, la carroza se detiene y me apeo. El conductor me exige media alma. ¡Media alma! Un precio desmesurado para un simple pocero de cavernas de la tristeza; pero no es recomendable discutir con un conductor de pegasos. Además, mi paraguas de luna se empieza a sobrecargar de cráneos. Pago el precio requerido por el conductor. ¡Y yo que solo quería gastarme algunas fragancias de albahaca!



11 de abril de 2013

A vuestro gusto - William Shakespeare


El mundo entero es un teatro, y todos los hombres y mujeres simplemente comediantes. Tienen sus entradas y salidas, y un hombre en su tiempo representa muchos papeles, y sus actos son siete edades. Primero, es el niño que da vagidos y babea en los brazos de la nodriza; luego, es el escolar lloricón, con su mochila y su reluciente cara de aurora, que, como un caracol, se arrastra de mala gana a la escuela. En seguida, es el enamorado, suspirando como un horno, con una balada doliente compuesta a las rejas de su adorada. Después, es un soldado, aforrado de extraños juramentos y barbado como un leopardo, celoso de su honor, pronto y atrevido en la querella, buscando la burbuja de aire de la reputación hasta en la boca de los cañones. Más tarde es el juez, con su hermoso vientre redondo, relleno de un buen capón, los ojos severos y la barba de corte cuidado, lleno de grandes dichos y de lugares comunes. Y así representa su papel. La sexta edad nos le transforma en el personaje del enjuto embabucado Pantalón, con sus anteojos sobre la nariz y su bolsa al lado. Las calzas de su juventud, que ha conservado cuidadosamente, serían un mundo de anchas para sus magras canillas, y su fuerte voz viril, convertida de nuevo en atiplada de niño, emite ahora sonidos de caramillo y de silbato. En fin, la última escena de todas, la que termina esta extraña historia llena de acontecimientos, es la segunda infancia y el total olvido, sin dientes, sin ojos, sin gusto, sin nada.



24 de febrero de 2013

Roto - Benjamín Prado


12 de septiembre de 2013



Roto

Solo, en medio de todo;
estar tan solo
como es posible,
mientras ellos vienen
muy despacio,
se agrupan,
ponen su campamento,
invaden,
talan,
hunden,
derriban las palabras
una a una,
se reparten mi vida,
poco a poco,
levantan su pared
golpe a golpe.

Después se van;
se marchan
lentamente,
pensando:
-Nunca podrás huir de todo lo que has perdido.

Tal vez tengan razón.
Tal vez es cierto.

Pero llega otro día, 
el cielo quema
su cera azul encima de las casas;
yo regreso de todo lo que han roto,
busco entre lo que tiene
su propia luz,
encuentro
la mirada del hombre que ha soplado unas velas,
el limón que jamás es parte de la noche;
ato,
pongo de pie,
reúno los fragmentos,
me convierto en su suma.

Y todo vuelve
otra vez;
las palabras llegan
donde yo estoy;
son las palabras
perfectas,
las que tienen
mi propia forma,
ocupan cada hueco
y cierran cada herida.
Las palabras que valen para hacer estos versos
y sentarse a esperar que regresen los bárbaros.

-Benjamín Prado-
De "Todos nosotros" 1988

El juego en que andamos - Juan Gelman

11 de septiembre de 2013




El juego en que andamos

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

-Juan Gelman-

Límites - Juan Gelman

2 de septiembre de 2013




Límites

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?

Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.

-Juan Gelman-

Mi vida es un erial - Gustavo Adolfo Bécquer


29 de agosto de 2013



Y éste el segundo poema que memoricé. Adición al melodrama.

Mi vida es un erial,
flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja.

-Gustavo Adolfo Bécquer-

La vaquera de la Finojosa - Marqués de Santillana


29 de agosto de 2013



Éste es el primer poema que memoricé. No sé por qué lo he recordado, quizá busque su minuto de gloria más de media vida después.

Moza tan fermosa
non vi en la frontera,
com'una vaquera
de la Finojosa.

Faciendo la vía
del Calatraveño
a Santa María,
vencido del sueño,
por tierra fragosa
perdí la carrera,
do vi la vaquera
de la Finojosa.

En un verde prado
de rosas e flores,
guardando ganado
con otros pastores,
la vi tan graciosa,
que apenas creyera
que fuese vaquera
de la Finojosa.

Non creo las rosas
de la primavera
sean tan fermosas
nin de tal manera;
fablando sin glosa,
si antes supiera
de aquella vaquera
de la Finojosa;

non tanto mirara
su mucha beldad,
porque me dejara
en mi libertad.
Mas dije: "Donosa
-por saber quién era-,
¿dónde es la vaquera
de la Finojosa?"

Bien como riendo,
dijo: "Bien vengades,
que ya bien entiendo
lo que demandades;
non es deseosa
de amar, nin lo espera,
aquesa vaquera
de la Finojosa".

-Marqués de Santillana-

martes, 24 de diciembre de 2013

No rechaces los sueños por ser sueños -Pedro Salinas


27 de agosto de 2013



No rechaces los sueños por ser sueños...

No rechaces los sueños por ser sueños.
Todos los sueños pueden
ser realidad, si el sueño no se acaba.
La realidad es un sueño. Si soñamos
que la piedra es la piedra, eso es la piedra.
Lo que corre en los ríos no es un agua,
es un soñar, el agua, cristalino.
La realidad disfraza
su propio sueño, y dice:
"Yo soy el sol, los cielos, el amor."
Pero nunca se va, nunca se pasa,
si fingimos creer que es más que un sueño.
Y vivimos soñándola. Soñar
es el modo que el alma
tiene para que nunca se le escape
lo que se escaparía si dejamos
de soñar que es verdad lo que no existe.
Sólo muere
un amor que ha dejado de soñarse
hecho materia y que se busca en tierra.

-Pedro Salinas-

lunes, 23 de diciembre de 2013

Intensidad y altura -César Vallejo


27 de agosto de 2013



Intensidad y altura

Quiero escribir, pero me sale espuma,
Quiero decir muchísimo y me atollo;
No hay cifra hablada que no sea suma,
No hay pirámide escrita, sin cogollo.
Quiero escribir, pero me siento puma;
quiero laurearme, pero me encebollo.
No hay toz hablada, que no llegue a bruma,
No hay dios ni hijo de dios, sin desarrollo.
Vámonos, pues, por eso, a comer yerba,
Carne de llanto, fruta de gemido,
Nuestra alma melancólica en conserva.
Vámonos! Vámonos! Estoy herido;
Vámonos a beber lo ya bebido,
Vámonos, cuervo, a fecundar tu cuerva.

-César Vallejo-



Dame tu libertad -Pedro Salinas


27 de agosto de 2013



Dame tu libertad...

Dame tu libertad.
No quiero tu fatiga,
no, ni tus hojas secas,
tu sueño, ojos cerrados.
Ven a mí desde ti,
no desde tu cansancio
de ti. Quiero sentirla.
Tu libertad me trae,
igual que un viento universal,
un olor de maderas
remotas de tus muebles,
una bandada de visiones
que tú veías
cuando en el colmo de tu libertad
cerrabas ya los ojos.
¡Qué hermosa tú libre y en pie!
Si tú me das tu libertad me das tus años
blancos, limpios y agudos como dientes,
me das el tiempo en que tú la gozabas.
Quiero sentirla como siente el agua
del puerto, pensativa,
en las quillas inmóviles
el alta mar. La turbulencia sacra.
Sentirla,
vuelo parado,
igual que en sosegado soto
sienta la rama
donde el ave se posa,
el ardor de volar, la lucha terca
contra las dimensiones en azul.
Descánsala hoy en mí: la gozaré
con un temblor de hoja en que se paran
gotas del cielo al suelo.
La quiero
para soltarla, solamente.
No tengo cárcel para ti en mi ser.
Tu libertad te guarda para mí.
La soltaré otra vez, y por el cielo,
por el mar, por el tiempo,
veré cómo se marcha hacia su sino.
Si su sino soy yo, te está esperando.

-Pedro Salinas-


viernes, 6 de diciembre de 2013

El día de la bestia


Celebrar el día de la Constitución es como celebrar que se ha muerto alguien a quien has visto estrangular sin mover un solo dedo por evitarlo mientras gritas ¡que viva la Pepa!
No entiendo que nadie lo haya declarado día de luto nacional. La justicia ha huido en un Ferrari, los cuerpos de inseguridad son cada vez más seguros, la culpa de todo la tienen los demás, el hijoputismo campa a sus anchas y a sus largas, la incultura tiene premio, trabajando cincuenta horas a la semana con un sueldo de mierda salvarás tu país (lástima que yo no tenga ninguno), los festivos ya no son para descansar sino para incrementar ese consumismo que te ha hundido en la miseria convirtiéndote en un encefalograma plano, la corrupción descarada da puntos para el sorteo de un sobre sorpresa, lo que prima es que tu culo esté bien sentado aunque de la silla tengas que quitar a patadas el del vecino y la doble moralidad es la mejor manera de demostrar que no tenemos moral alguna. Pero a pesar de esto y de unos miles de detalles más sin importancia...
¡Viva la Constitución! porque Por dios por la patria el reeeey murieron nuestros padres, por dios por la patria el reeeey moriremos nosotros también



6 de diciembre de 2013

miércoles, 4 de diciembre de 2013

No quiero


No quiero quien me ate sino quien me acompañe, no quiero quien me dé la razón sino quien me entienda, no quiero quien me considere algo imposible de alcanzar sino quien trepe a la altura de mis ojos y divise el horizonte, no quiero futuros vestidos de sueños sino realidades desnudas de promesas, no quiero besos envueltos para regalo sino labios que enseñen las entrañas, no quiero quien crea quererme sino quien me quiera sin creerlo, no quiero quien me invente palabras de amor sino quien recicle las que otros han tirado y les dé un uso nuevo, no quiero quien corra hacia mí y tropiece a mis pies sino quien baile agarrado a la cintura de sus temores y les susurre al oído con aplomo, no quiero quien piense ser sino quien sea sin pensar, no quiero quien llegue falsificando mentiras sino quien muestre la verdad de sus miserias. 
No quiero un barco de lujo encerrado en una botella que no va a ninguna parte sino una cáscara de nuez que navegue a través de sus limitaciones



1 de diciembre de 2013

Nudo de palabras


Tengo un nudo de palabras. Intento estirar de él pero está enganchado en el corazón y con cada intento se me muere una letra. Las que sobreviven se abrazan fuerte resignadas a ser las siguientes mientras lloran monemas por sus compañeras caídas. Algunas de ellas se ahogarán en sus propias lágrimas. Las que no puedo rescatar serán libres cuando comprendan que no soy quien para retenerlas en contra de su voluntad. Hasta entonces seguirán atadas y temiendo por su vida ansiando saber el por qué de un silencio que les tapa la boca con su mordaza empapada de sentimientos



1 de diciembre de 2013

Violencia sin género


Violencia no solo es levantar la mano. Se puede matar a una persona sin mover siquiera un dedo. Hay heridas que no dejan marcas físicas y sin embargo te desangran por dentro hasta que un día te ves a ti mismo tirado en el charco de lo que una vez fuiste. Cualquier parecido con la realidad es pura casualidad. ¿Cómo has llegado a eso? Por creer equivocadamente. Por confiar en quien no debías. Por pensar que quien dice amarte ha dicho sin querer aquello de qué tonto eres, no sirves para nada. Si lo dice quizá sea verdad, piensas. Y empiezas a creértelo. Tu mundo se convierte en un lugar donde el miedo a hacer las cosas mal anula la capacidad para saber que no es cierto, que nada de eso debería estar sucediendo porque tú no lo mereces. Porque nadie lo merece. Que quien te quiere ve tus defectos pero no los utiliza en tu contra. Te quiere con ellos y por ellos. Que esa persona que te humilla lo hace porque no sabe lo que es amar, porque paga contigo su complejo de inferioridad, sus frustraciones y su incapacidad para sentir algo bonito por nadie, ni siquiera por sí mismo. Me quiero tanto que tengo que hundir a otro para demostrar lo bueno que soy. Dime de qué presumes y te diré de qué careces.
¿Cuántas veces hacemos un daño que no era necesario?, ¿cuántas veces lo hacemos por el simple hecho de descargar la rabia que nos produce lo que nos duele?. Ese devolver la moneda y desear al otro todo el sufrimiento que te ha hecho sentir es un camino sin final en el que uno puede perderse con demasiada facilidad. Quizá deberíamos bajar de nuestros pedestales de dioses y pensar que todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos sido o somos maltratadores. No nos vendría mal un baño de humildad que nos haga ser conscientes de que es mucho más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. La violencia crece a una velocidad de vértigo porque todos formamos parte de ese equipo, y si no somos capaces de comprender que en este juego no hay vencedores, algo en nosotros no funciona como debiera



25 de noviembre de 2013

La vuelta al mundo


Cuando era una niña creía que podía cambiar el mundo. Ahora creo que el mundo podía cambiarme



24 de noviembre de 2013

martes, 3 de diciembre de 2013

Restos de un naufragio


No se puede romper lo que ya está roto, tan solo buscar ese lugar entre los restos, que nos permita ver más allá del desastre



18 de noviembre de 2013

lunes, 18 de noviembre de 2013

Voz para Eternidad de bolsillo



Hay días que abandonan su anonimato para convertirse en especiales por sorpresa y hoy es uno de ellos. Alguien me ha regalado una parte de su corazón a través de su voz. Gracias a él un día lluvioso se ha llenado de luz, y este humilde espacio donde deposito trocitos de mi alma se viste de gala para celebrarlo.

https://soundcloud.com/demiurgo-indomita/eternidad-de-bolsillo


martes, 29 de octubre de 2013

Alma inacabada


Soy un desastre. En mi continuar haciendo limpieza, me topo con palabras y más palabras que no llegaron a mitad del camino; otras ni siquiera al principio. Se quedaron a medio hacer, ancladas a un papel y su tiempo pasó porque pasó el mío.
Como cuatro o cinco abortos de novelas (por suerte). Una incluso de asesinatos-rituales satánicos. Típico tópico cuando uno no sabe en qué perder el tiempo. De ésa recuerdo que en tres capítulos me cargué a cuatro y me estresé yo sola con tanta sangre y tanto a ver qué demonio me invento. Por aquí guardo sus páginas (que ahora me dan risa) desde hace tropecientos años.
Retales de poemas inacabados como mis sentimientos, entre los que acabo de encontrar estas letras un tanto folklóricas y cursis. Soy así. Tengo de tó y pa tó. Podéis reír con ellas. Eso sí, sed benévolos con el sentimiento que encierra.

Intenso recuerdo
me llena de pena,
añorar tus ojos
y tu piel morena.

Me llena de pena 
pensar que te fuiste,
que para siempre
adiós me dijiste.




24 de octubre de 2013

En busca y captura


Si todos somos diferentes, ¿por qué buscamos almas gemelas?



24 de octubre de 2013

La caja tonta


Cada vez que enciendo el televisor me dan ganas de que a cualquier espécimen vivo de una nave espacial que haya perdido el rumbo (de no ser así es imposible que cualquier ser inteligente quiera poner el pie en este planeta) le lleguen telepatéticamente mis mensajes de SOS y me arrastre lejos de este mundo de tarados, retrógrados y humanoides que se sienten felices compitiendo por ver quién de todos tiene menos cerebro y mayor capacidad de gilipollez destructora.
Mis pensamientos y yo nos vamos a concentrar positivamente. Tarea esta poco recompensada y con alto índice de peligrosidad pero me consuela saber que si en casi treinta años no han conseguido anularme, malo va a ser que no consiga seguir esquivando ineptos hasta que me muera. Amén. Y que el dios de la antropofagia me proteja de mis instintos. 



21 de octubre de 2013

Test atemporal


No he podido remediar copiar parte de un test que me hice yo misma (sería para sentirme importante) el 8 de abril de 1986 (debía estar haciendo prácticas de mecanografía porque está escrito a máquina). Esto de guardar tonterías para que veintisiete años después veas que no tienes remedio y que no eran tales tonterías no sé si es correcto, pero da fe de que las personas, en lo fundamental, no cambiamos. Tiene su gracia.

-¿Cualidades que más aprecias en las personas más cercanas?
Ante todo la sinceridad
-¿Ocupación o hobby favorito?
Lectura, música, escribir y hacer reír
¿Animal preferido?
El perro. Y el hombre
-¿Quién te gustaría ser?
Yo misma hasta el fondo, conociéndome bien
-¿Qué es lo que más aprecias en casa de tus amigos?
Que sea confortable y cálida
-¿Cuál es tu principal defecto?
Inconstancia y testarudez
-¿Qué detestas por encima de todo?
La hipocresía y el no pensar que la vida solo se vive una vez, que no da más oportunidades
-¿Cuál es el estado presente de tu espíritu?
Dudoso
-¿Hora del día?
El amanecer y el anochecer



21 de octubre de 2013

lunes, 21 de octubre de 2013

La lluvia y tú -Julieta Pinasco

21 de agosto de 2013



Anoche, mientras la lluvia caía en el patio, recordé cuánto hacía que no pensaba en vos. En vos y la lluvia. Quizá porque te moriste un día de sol radiante, de esos que son una puñalada en la nuca, me angustiaban los días de lluvia, pensándote en el cementerio, solo, con el agua que se filtraba entre las piedras y mojaba el cajoncito que tenía tu cuerpo. Entonces recordé también aquel personaje de García Márquez que tenía una urna con los huesos de sus padres y los llevaba de acá para allá, y adonde iba lo acompañaba el taquetaque de los huesos chocando entre sí, como una musiquita. Y pensé que quizá eso sea la muerte de los que amamos: un ir diluyéndose para reaparecer de vez en cuando porque llueve, o sale el sol, o nos asaltó el perfume de algún jazmín. Una deja de extrañar, es cierto; pero no de querer, porque la casa del corazón siempre levanta nuevos cuartos y no clausura los que se han quedado repentina y tristemente sin habitantes. Vayan estas palabras a la memoria que se viste de ropas inesperadas y sale a bailar.

-Julieta Pinasco-

Apatía

15 de agosto de 2013




Si al saber no se le pone remedio, pierdes más de lo que tenías. No vale quedarse quieto esperando a que las cosas se hagan solas, porque los duendes verdes andan muy ocupados últimamente.

El rebaño de la existencia


12 de agosto de 2013


La dificultad del valor


12 de agosto de 2013



"El valor perfecto consiste en hacer sin testigos lo que seríamos capaces de hacer delante de todo el mundo"
-François De La Rochefoucauld-

L'amour de Cioran


12 de agosto de 2013


Fragmentos de una entrevista - Cioran


12 de agosto de 2013



LA VENTAJA DE LA INSEGURIDAD

Al repartir toda su fortuna, Wittgenstein se salvó espiritualmente. Usted sabe, yo me encontraba mejor desde un punto de vista espiritual, vivía de manera más intensa, cuando tenía solamente una pequeña maleta y no vestía todo el año más que dos trajes, incluso solo uno. Ahora no soy rico, pago pequeños impuestos, gasto muy poco, pero vivo bastante bien, puedo comer lo que quiera, puedo viajar, etc. En resumen, mi vida ha llegado a ser de cierta forma más segura. Ello ha proyectado grandes sombras sobre mí, sombras espirituales. Antes vivía un París de día a día. Pero era más fresco espiritualmente, más joven también, sin duda alguna: era otro hombre. No sabía nunca de qué estaba hecho el mañana. Yo viví veinticinco años en hoteles y fui siempre como un animal, como una bestia salvaje...La seguridad representa un peligro increíble sobre el plano espiritual, así como una salud perfecta es una catástrofe para el espíritu...También un intelectual, o diremos un escritor, debe conservar el sentimiento de no tener suelo sobre el cual apoyarse. Si al contrario, comienza a instalarse, a -¿cómo le diría?- establecerse, está perdido. Entonces, hace una obra, o se convierte -yo no lo soy- en gran escritor: en "alguien". Pero todo aquello es deplorable...La inseguridad es una necesidad absoluta: un escritor cuya vida se convierte en algo seguro es un escritor perdido".

LOS AFORISMOS Y LA NOVELA

"Todo lo que he escrito es un resultado -los aforismos no los escribo primero como aforismos: escribo una página...luego tiro todo y comienzo de nuevo. Para escribir una novela hay que elegir los detalles. Yo, en cambio, no me intereso por los detalles, voy de inmediato a la conclusión. Si escribiera una pieza de teatro, la comenzaría por el quinto acto, porque desde el comienzo de cualquier cosa entreveo ya el final. Con tal concepción de las cosas, uno no puede escribir un libro, ni practicar las bellas letras, ni en general ningún género literario. Es por ello que no soy un escritor, soy un...no sé...un hombre de fragmento...".

LAS CONTRADICCIONES

"Siempre he vivido entre contradicciones y nunca he sufrido. Si hubiera sido sistemático, hubiera debido mentir para encontrar una solución. Ahora bien, no solamente acepté ese carácter insoluble de las cosas, sino que yo mismo encontré, debo decir, cierta voluptuosidad, la voluptuosidad de lo insoluble. Nunca he buscado nivelar, reunir o, como dicen los franceses, conciliar lo irreconciliable. Tomé siempre las contradicciones como venían, tanto en mi vida privada como en la teórica. Nunca tuve metas, nunca pretendí encontrar ningún resultado. Creo que no puede haber, tanto en general como para sí, ni resultado ni meta. No es que todo carezca de sentido -la noción me molesta un poco-, sino que todo es innecesario..."

"Normalmente, de haber sido enteramente consecuente conmigo mismo, no habría podido hacer nada en absoluto. Haciendo algo a pesar de todo me contradije, he vivido en la contradicción. Pero toda vida, creo yo, está en el fondo condenada a la contradicción..."



La absolución - Luis Rosales


9 de agosto de 2013



LA ABSOLUCIÓN

"Si tú me lo pidieras",
si tú me lo pidieras cuando llegue esa hora
en que la vida empieza a hacer preguntas sin respuesta,
como se hace un raspado de matriz
o se pone en las venas una inyección de aire,
y después, 
pero inmediatamente,
oyeses algo más terminante aún:
una respuesta sin pregunta;
y el viento caminara con muletas,
y el mar dejase a nuestras plantas
sus indefensas olas de puntos suspensivos,
y todo ese mañana que hemos vivido juntos
se hiciera sibilante y disimulador
como las ruedas de un tren chirrían cuando se pone
en movimiento,
y la rosa de un solo pétalo se convirtiera en una serpiente
coral,
que levantara su cabeza, 
lela y bamboleante,
de tu cuerpo a mi cuerpo
como se cierra una interrogación.

Esto puede ocurrir,
esto puede ocurrir a cualquier hora,
no me digas, que no, quizás va a acontecer
mañana o esta noche
mientras las ramas y las hojas caen,
las hojas y las horas,
y se quedan suspensas en el aire como se borra en la
memoria una advertencia inútil,
pues
de algún modo,
amiga mía,
ese asombro que siento junto a ti
ya no es vivir sino velar tu cuerpo.

Y sin embargo, 
si tú me lo pidieras,
si tú me lo pidieras aunque ya fuese al despedirte,
si
yo
pudiese oírlo,
aunque fuera una sola vez,
tal vez sería posible que la carne agrietada se volviera a
juntar como se juntan en el labio unas palabras de
perdón,
y la vida ya no sería un gurruño,
y el cuerpo que aún me queda sonaría,
comenzaría a recuperarse como un río se evapora,
y se convierte en un temblor dialogado y concéntrico
sobre la piel tirante de tu vientre
cuando llega esa hora en que la absolución es algo más que
una palabra,
cuando llega esa hora
en que despierta al fin el jardín de los pájaros,
y siento que sus alas me golpean en el rostro
buscando la salida y hallando la alegría,
y el cuerpo se hace música,
música tiritante,
una vez
y otra vez,
con su empujón de lluvia y de violetas húmedas,
hasta sentirme tuyo,
hasta nacerme,
ya
que
si tú me lo pidieras,

no sé cómo,

pero si tú me lo pidieras,
en ese instante mismo nacería.

-Luis Rosales-









Distancias sin retorno

5 de agosto de 2013






La voz de la experiencia


5 de agosto de 2013



"La experiencia es algo que no consigues hasta justo después de necesitarla"
-Sir Laurence Olivier-

Sobrevivir o no


Hoy estoy de limpieza de papeles, o intentándolo, que ya es mucho. 
Regresión al pasado sin anestesia ni cita previa. Necesito espacio para mis libros, aunque al paso que llevo de no tirar nada, seguiremos en las mismas. Y en este querer y no decidirme, me he topado con algunas de mis palabras. Estaban ahí, mirándome, sin más. Por el lugar donde las he encontrado y la manera de redactar, calculo que debía tener entre dieciocho y veinte años cuando las escribí. Ahí es nada. Puedo recordar por qué las plasmé en un papel. Ellas han sobrevivido. Y yo también. Espero que así siga siendo durante todavía mucho tiempo.
Regreso al pasado y compruebo que hay cosas que nunca cambian...Incluidos mis "pero" y mis "aunque".

"Yo tenía una vida. O creía que la tenía. Yo era feliz. O pensaba que era feliz. Pero en este mundo hay demasiadas cosas por encima de los sentimientos. Cuenta más cómo eres, cuánto vales, o lo que tienes, que la sonrisa más sincera que puedas ofrecer.
Y mi mundo cambió. No lo hizo despacito dándome tiempo a coger fuerzas. Cambió en el tiempo que cuesta decir ya. Y nunca nada en mi vida podrá ser como fue, porque nunca podré volver a ser la misma persona. Ésa que me obligaron a abandonar como quien abandona a un niño recién nacido. A ambos nos dejaron lo mismo: incertidumbre, soledad, y miedo a lo que nos deparará la vida. Mas también nos han dado un mundo que todos deberíamos visitar a menudo, aunque pocos lo hacen: el de los sentimientos con mayúsculas. Llegué a él para pasar una temporada y me he quedado a vivir. La pregunta es: ¿sobreviviré?, ¿sobreviviremos?..."



A.B.B. 21 de octubre de 2013

jueves, 10 de octubre de 2013

Telepatía a golpe de tecla


¿Alguna vez se os ha ocurrido pensar que esto es como una manera extraña de telepatía? Por medio de las palabras, es cierto. La mente, a través de las manos, las lanza a un espacio que no existe pero se ve y allí unos ojos que no se ven pero existen, las mandan a otro cerebro que las acepta, las analiza, las desmenuza, las siente o las ignora. 
En décimas de segundo, sin ningún tipo de contacto físico ni acercamiento más allá del sensorial, dos mentes y dos corazones (ya está la romanticona, sí) se comunican compartiendo información, sentimientos y vida.
¿En qué dimensión espacial está este mundo? Se siente uno un poco chamán, viendo más allá de los ojos, sintiendo lo que no se puede tocar y jugando a adivinar lo que va a suceder en el próximo instante.
¿En este mundo el tiempo viaja a la velocidad del espacio, o el espacio a la velocidad del tiempo? ¿Qué significa el tiempo cuando aunque no estés la información está esperando tu regreso? ¿Qué significa el espacio cuando los sentidos no pueden situarlo en ningún lugar concreto?
Al fin y al cabo este "mundo virtual", al igual que la mente, es un espacio no físico del que desconocemos su capacidad de almacenamiento y en el que cada día descubrimos un rincón nuevo que ni siquiera habíamos imaginado encontrar. 
Anoche me acosté con este batiburrillo mental aparecido de entre algún lugar de mis escasas neuronas, y en mis sueños aparecieron personas que no conozco, o al menos no reconozco. Porque en los sueños, como en el espacio virtual, todo es posible. Lo bueno y lo malo. Y quien tenga miedo que no interactúe con nada ni con nadie. Que se quede quieto y deje de soñar. Y de vivir.

A.B.B. 10 de octubre de 2013


Leyendo la vida


Gracias por ayudarme a sostener las páginas de un libro que a veces pesa demasiado como para poder leerlo con calma y tratar de entenderlo. Es difícil, pero basta con tener la certeza de que mientras esté abierto hay esperanza para desear bucear entre sus páginas una y otra vez. Sentir es vivir. Dolor, pena, tristeza, alegría, ilusión, amor, y un largo etcétera. Lo que sea pero sentir. Emocionarse, palpitar, rugir, rabiar, pelear, y otro largo etcétera. 
Mientras dure el privilegio de poder ir pasando una página tras otra, volver atrás, darle la vuelta al libro, leerlo al revés, releerlo y que nunca sea lo mismo, saber que está ahí para nosotros y por nosotros, tenemos la obligación de sentir la vida. No hay tiempo que perder porque ninguno sabemos de cuánto disponemos. No sabemos si mañana podremos seguir disfrutando de su lectura pero sabemos que estamos enganchados a ella y que cada palabra nos hace latir. 
Afortunadamente esa incertidumbre es la que se ofrece a alquilarnos el equipo que nos haga ser lectores dispuestos a correr el riesgo: unas gafas de visión especial para no desaprovechar ni una sola oportunidad de verlo todo desde las profundidades de los sentimientos, unas alas invisibles que nos empujan a escapar del abismo de la no existencia, un traje térmico que mantiene el corazón caliente ante las inclemencias de lo no deseado, y unas botas mágicas para caminar, caminar y caminar entre sus letras sin despellejarse la piel del alma. De nosotros depende querer disfrutar de su lectura o limitarnos a tenerlo encima de la mesa. El resto depende de si el tiempo juega a quitárnoslo de las manos. Ante la duda, merece la pena saborearlo con paladar ávido de sensaciones desconocidas.
Cuando llegue el final del libro, quiero recordar haber vivido. 

A.B.B. 30 de septiembre de 2013