martes, 28 de mayo de 2013

La distancia de un por fin

Dejaré en el camino un te quiero tras otro
para que no te pierdas en la noche.
Llegaré de un salto hasta un "por fin"
y volveré a buscarte para que lo veamos juntos.

Quizá no me esperes
pues el olvido tiene un corazón
que late como el mío.

Tal vez no me recuerdes,
porque la dureza del viaje
ha arrugado mi mirada.

Acaso preguntes, ¿quién eres?
y no entiendas que soy
quien siempre he sido.

Quizá ya no te asomes cada día
ni cada noche, a la ventana 
de nuestro mundo, deseando mi regreso.

Tal vez el desencuentro, 
celoso, salga a tu paso y te diga
que nunca más volveré.

Mas, acaso, todas las palabras
vayan y te hablen de mí
a escondidas de todos.

Y yo, por si la vida es demasiado oscura,
y el por fin se pierde entre sus propias letras,
dejaré en el camino un te quiero tras otro
para que, si quieres, los veamos juntos.

                                           A.B.B. 28 de mayo de 2013







El sonido del vacío

Me gustaría cantarle al amor, 
a la luna y a las estrellas,
a los pajaritos que cantan
y a las nubes que se levantan,
pero mi corazón ha olvidado la letra
de las canciones inolvidables
y no encuentra la clave
que le permita estar a la altura correcta
en el pentagrama adecuado. 
El compás ha perdido el tiempo
que da ritmo a la melodía del alma
y las nubes se acuestan
los pajaritos enmudecen,
la luna y las estrellas 
desaparecen tras negros nubarrones
y el amor...¡ay, qué decir del amor
representado por un niño en pañales
que lanza flechas envenenadas!
Él es el culpable de mi repentina afonía,
de que el sentir me desafine
como si tuviera un gorgorito
en cada sentimiento,
de que mi razón no pueda dar la nota
ni sosteniéndose en el tono de lo más cabal.
La rueda armónica no gira
en el carro de mi insensatez,
y en la escala musical de mis latidos
los tonos martillean sin piedad
los oídos de una duda sorda.
Me gustaría cantar bonitas canciones
pero mi voz arrastra su cojera doliente
por esa senda solitaria del desamor
donde no venden muletas
para corazones tuertos.

                                                    A.B.B.  28 de mayo de 2013