jueves, 5 de marzo de 2015

Un sueño

Esta noche he tenido un sueño
en el que no estabas porque no eras.
Las sábanas blancas no estaban mojadas
ni Morrison nos anudaba con su Only a dream.
En la habitación nadie respiraba,
ni siquiera yo que observaba desde las alturas.
El sol no se colaba por las rendijas
ni la cafetera pitaba en la cocina.
Nadie me llamaba por mi nombre
ni me despertaba con un beso somnoliento.
Mis ojos se abrían a un nuevo día
y no había nada al otro lado del sueño.
Ninguna caricia me esperaba en el umbral
para acompañarme a casa.
Mis manos buscaban la rendija
por donde colarse a una piel inexistente.
El sudor olía a noches arrojadas
a las aguas de la soledad.
Las sonrisas dulces tropezaban
y se hacían añicos en la nada.
Los pájaros estaban como muertos
y el viento no gritaba buenos días.
Sin pensárselo dos veces
el maravilloso mundo onírico me ha traído de vuelta.
Recuerdo haber soñado
que no estabas porque no eras.
Y al despertar,
no estabas.

                                          A.B.B.   5 de marzo de 2015

                             



martes, 11 de noviembre de 2014

Punto sin final

Cuando el verbo se hizo carne
el sustantivo se sintió acompañado.
Hicieron el amor 
ante adjetivos incalificables.
Y a la orgía de palabras
se unieron adverbios, pronombres y artículos.
Unos definidos y otros no tanto.
Dando forma y lugar
a frases hasta entonces huérfanas.
Las letras encontraron el sentido
de una existencia bastante limitada.
Y quisieron más
de ese placer de lluvia dorada.
Coito tras coito nació la escritura
y con ella las reglas que todo lo cambian.
Vieron la luz escritores, lectores,
profesores, alumnos, 
actores, cuentistas y vates
y hasta los sabios supieron que no sabían nada.
Lloró la zozobra en brazos de la calma
porque mucho temía a la par que gozaba.
Pues del caos surge el orden
y del orden la amenaza.
O escribes bien el texto
o tu vida está acabada.
Procura que acabe en un punto
donde nunca acabe nada.
Porque dictan las estrictas normas
que con el punto y final se acaba.

                                                  A.B.B. 11 de noviembre de 2014








lunes, 10 de noviembre de 2014

Poema geológico

Yo soy así,
y escupo lava
mezclada con restos de cenizas
de erupciones arcaicas.
Yo soy así,
y los pliegues de mis deseos
se deslizan e inclinan
hacia el centro de tus ojos.
Yo soy así,
y de mi núcleo perforado
emergen a presión
sentimientos ardientes.
Yo soy así,
y en el sinclinal de mi sonrisa
estratifican lentamente, esos besos
que tus labios han depositado en mí.
Yo soy así,
porque falla tras falla,
erosión tras erosión,
el alma se transforma pero no muere.
Yo soy así,
fuego y torrente,
marea viva y calma chicha,
estructura maleable por el tiempo.
Yo soy así,
y me quiebro con una caricia
o me escondo entre montañas
que una vez fueron agua.
Yo soy así
un diminuto grano de arena
en la inmensidad de un universo
que sin mi presencia no sería el mismo.
Yo soy así ahora,
en este mismo instante
en el que mientras escribo,
estoy cambiando.

                                             A.B.B  10 de noviembre de 2014







domingo, 30 de marzo de 2014

Crujidos

Crujen los huesos del alma
cada vez que el recelo
rezuma pus de la herida
que nunca amanece.
Crujen como hojas de papel secas,
como dedos que chasquean,
crujen como mis ojos
cuando se cierran sin mirarte.
Crujen los sentimientos
como galletas recién salidas del horno
destinadas a ser devoradas
por la gula de quien no tiene hambre.
Cruje la vida bajo nuestras preguntas,
cruje para hacerse notar,
cruje para quejarse con un hilo de voz
en el estrado de nuestra indiferencia.
Crujen las penas y piden
un masajista diplomado,
crujen cuando nos tapamos el corazón
para no escuchar más allá.
Crujen esas súplicas tullidas 
que se mueven en silla de ruedas
por las orillas invisibles
de los deseos asesinados.
Crujen los preciados sueños
guardados en urnas de cristal
para poder disfrutar de su belleza
sin que la pasión los dañe.
Un mundo insaciable cruje dentro de mí
pero no le tengo miedo
porque tengo la extraña sensación
de que crujir es vivir.

                                              A.B.B.  30 de marzo de 2014










domingo, 16 de marzo de 2014

Suerte

Suerte.
Cara o cruz.
Cara te busco.
Cruz me encuentras.
Suerte.
Lanzas la moneda
al aire tibio
de lo que está por llegar.
Suerte.
La corriente del destino
la arrastra hacia los cationes
que fluían sin rumbo por mi ser.
Suerte.
El espacio y el tiempo
de los deseos no concedidos
se desintegran en nuestras manos.
Suerte.
No importa de qué lado hemos caído
ni de cuál nos levantamos
si lo hacemos juntos.
Suerte.
Llegaste. Llegué. Llegamos.
Estás. Estoy. Estamos.
Eres. Soy. Somos.
Suerte.









domingo, 2 de marzo de 2014

Carnaval

Paseo por el mundo mi desnudez
de palabras ensangrentadas 
y uñas rotas
porque un día
hace mucho tiempo
me dije ven,
te vestiré de lo que no eres.
Te haré un rutilante disfraz
con el que nadie será capaz 
de reconocer tus ojos de agua
ni tu piel con estigmas.
Nadie podrá hacerte daño.
Sonaba bonito.
Me lo quise creer, fui
y me embutí en un traje
de superhéroe de pacotilla
demasiado pequeño para mí.
Me convencí de que no importaba
si me pinchaba la ternura
cuando respiraba fuerte
ni que el frío se colara
por aquella fina tela
hecha de mentiras
y me lancé en picado
a rescatar brazos mutilados
y labios resecos.
Aquel disfraz era un éxito.
Nadie me conocía.
Ni siquiera yo misma.
Nadie sentía necesidad de saber
quién se escondía debajo,
aunque algunas veces,
jugaban a adivinarlo.
Entre juegos y rescates
el traje se fue desgarrando
y dejó al descubierto
la vulnerabilidad de quien nunca pide
aquello que no le van a dar.
Dejó al descubierto
lo que siempre había intentado ocultar.
Y aprendí que no hay peor disfraz
que el que uno mismo
se fabrica a medida
con la esperanza 
de que ser lo que no es
lo proteja de las inclemencias
de los sentimientos amargos.
No hay disfraz capaz de soportarlo.
Por eso paseo por el mundo mi desnudez.
Y hace frío ahí fuera,
pero prefiero morir congelada
a vivir embutida en un traje
demasiado pequeño para mí.

                                                         A.B.B. 2 de marzo de 2014









jueves, 27 de febrero de 2014

No preguntar

No importa lo que yo quiera decir.
Lo importante es no preguntar.
No pensar por qué en este mundo de locos
los cuerdos siempre caemos del lado de la mantequilla,
cuántas lágrimas hacen falta para que la estupidez
caiga inconsciente ebria de razones,
dónde están excavadas las tumbas anónimas
en las que yacen las momias de nuestros sueños,
cuándo construimos la gigantesca presa
que estancó el fluir de los sentimientos intrépidos,
cómo la bomba de la inercia sugerida
nos reventó por dentro sin previo aviso,
cuál es el destino del tren de la apatía consentida
que nunca se detiene en la estación del coraje.
No latir. No tocar. No molestar. No preguntar.
No dejarse llevar. No sentir. No empujar. No preguntar.
No soñar. No besar. No pedir. No preguntar.
No interferir. No crecer. No volver. No preguntar.
No perder. No gemir. No entorpecer. No preguntar.
No creer. No querer. No vivir. No preguntar.
No compartir. No luchar. No discernir. No preguntar.
No importa lo que yo quiera decir.
Ni quién lo quiera escuchar.
Nacer, crecer, fingir, morir. No preguntar.

                                                    A.B.B. 27 de febrero de 2014