domingo, 5 de agosto de 2012

Tan sólo palabras

Los magos juegan con sus manos haciendo desaparecer lo que es visible para el ojo humano. Algunos jugamos con las palabras intentando que sea visible lo que el corazón pretender esconder. Mas las palabras no saben de juegos. Son caprichosas y volubles. Unas veces se ocultan recelosas tras los pliegues de la nada y otras se pisotean sin piedad ansiosas de su minuto de gloria.
No saben que tienen que aparecer de la chistera cuando se las llama y dejarse encadenar a un papel deseoso de poseerlas. 
Hay días en que se limitan a ver el espectáculo sin entender que su presencia en el escenario es necesaria para que el truco funcione, les asustan los focos y prefieren el anonimato del oscuro patio de butacas.
Otros, se envalentonan y pasean haciendo equilibrios por el borde del tanque de los sentimientos sin pensar en ningún momento que pueden precipitarse dentro y ahogarse en sus propias pasiones.
Gustan de obviar todo lo obvio. Son un misterio insondable y es imposible acercarse a ellas sin su permiso, protegidas como están por amenazantes guardaespaldas que desmotivan a los pretendientes menos aguerridos. Pero incluso ellas bajan la guardia y se dejan embaucar con promesas de vertiginosos romances comprados con la sangre de su tinta. Aprovecharse de su debilidad es sólo cuestión de esperar el momento apropiado, ése en que desvían su atención hacia el mago y se hacen vulnerables.


                                          A.B.B  5 de agosto de 2012





Déjame

Déjame desnudarte con palabras
ansiosas de morir entre tus labios,
con manos cargadas de vocales
que sueñan con léxicos perdidos.


Lleguemos a un vergel de consonantes
donde los puntos y aparte no están permitidos,
cargado de palmeras cimbreantes
bajo el peso de lo que nunca te he dicho.


Perdamos la vergüenza entre sus diéresis,
saltemos los renglones prohibidos,
juguemos a asomarnos desde fuera
a un balcón de bellos adjetivos.


Robemos los acentos de perdones
que inquietan corazones malheridos,
subiéndolos a un carro de expresiones
de un gozo sin fondo y sin sentido.


Bebamos sin pensarlo de la copa 
repleta de tiernos sustantivos,
que prometen frases venenosas
embriagadas de verbos desconocidos.


Déjame desnudarte con palabras,
ansiosas de morir entre tus labios,
con manos cargadas de vocales
que sueñan con léxicos perdidos.


                                               A.B.B. 5 de agosto de 2012






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