Vendrán días en que el peso que hoy te abruma se hará liviano. Vendrán días en que ese peso ya no será carga sino bagaje. Vendrán días, han de venir. Porque un alma que alberga sentimientos viles no brilla y un alma sin brillo es un tiempo marchito para quien lo soporta -Manolo García-
lunes, 5 de junio de 2017
Bendita primavera
¡Bendita primavera! Un día hay que ponerse las bragas de cuello vuelto y al día siguiente el bikini.
Y así todo el rato hasta el cuarenta de mayo. O más.
Y así todo el rato hasta el cuarenta de mayo. O más.
69 forever
Hay días en que llega lo que no querías que llegase y te quedas sin gas.
Hay gente a la que no conoces en persona y gente a la que ya nunca conocerás. Gente que te ha hecho sentir, vibrar, disfrutar y vivir momentos únicos simplemente con su sonrisa interminable, con su elegancia, con su tranquilidad, con su sola presencia, reuniendo amigos en torno a su afición que es la tuya, que te hace sentir mejor simplemente sabiendo que está ahí.
Hoy dejas de estar ahí y mi alma pierde un rincón de sonrisas y sentimientos. Hoy no hay pataditas y lo único que me ruge son las lágrimas.
D.E.P. y gracias por todo al chico con la sonrisa más bonita del motociclismo.
Espero que nos volvamos a encontrar allá donde te has ido y que me guardes sitio en las gradas para volver a disfrutar de ti.
Mientras tanto prometo recordarte.
Hay gente a la que no conoces en persona y gente a la que ya nunca conocerás. Gente que te ha hecho sentir, vibrar, disfrutar y vivir momentos únicos simplemente con su sonrisa interminable, con su elegancia, con su tranquilidad, con su sola presencia, reuniendo amigos en torno a su afición que es la tuya, que te hace sentir mejor simplemente sabiendo que está ahí.
Hoy dejas de estar ahí y mi alma pierde un rincón de sonrisas y sentimientos. Hoy no hay pataditas y lo único que me ruge son las lágrimas.
D.E.P. y gracias por todo al chico con la sonrisa más bonita del motociclismo.
Espero que nos volvamos a encontrar allá donde te has ido y que me guardes sitio en las gradas para volver a disfrutar de ti.
Mientras tanto prometo recordarte.
viernes, 2 de junio de 2017
La tarara
Pecados que llaman a la puerta
de cuerpos deshabitados
devorados en su día por las gélidas llamas
de orgasmos de piedra
y espasmos hastiados de existir sin ser.
No hay respuesta. Si un día hubo ya no está ahí.
Unos ojos teñidos de placer
se asoman a la ventana de una piel vacía
esperando encontrar entre las sombras
el punto donde se esconden
los mundos prohibidos y olvidados.
Nada se mueve porque nada queda.
Manos que buscan bajo la frigidez
de un felpudo, la llave oculta
que les permita cruzar el umbral
que separa la realidad ilusoria
de la ilusión real.
A.B.B. 2 de junio de 2017
jueves, 5 de marzo de 2015
Un sueño
Esta noche he tenido un sueño
en el que no estabas porque no eras.
Las sábanas blancas no estaban mojadas
ni Morrison nos anudaba con su Only a dream.
En la habitación nadie respiraba,
ni siquiera yo que observaba desde las alturas.
El sol no se colaba por las rendijas
ni la cafetera pitaba en la cocina.
Nadie me llamaba por mi nombre
ni me despertaba con un beso somnoliento.
Mis ojos se abrían a un nuevo día
y no había nada al otro lado del sueño.
Ninguna caricia me esperaba en el umbral
para acompañarme a casa.
Mis manos buscaban la rendija
por donde colarse a una piel inexistente.
El sudor olía a noches arrojadas
a las aguas de la soledad.
Las sonrisas dulces tropezaban
y se hacían añicos en la nada.
Los pájaros estaban como muertos
y el viento no gritaba buenos días.
Sin pensárselo dos veces
el maravilloso mundo onírico me ha traído de vuelta.
Recuerdo haber soñado
que no estabas porque no eras.
Y al despertar,
no estabas.
A.B.B. 5 de marzo de 2015
en el que no estabas porque no eras.
Las sábanas blancas no estaban mojadas
ni Morrison nos anudaba con su Only a dream.
En la habitación nadie respiraba,
ni siquiera yo que observaba desde las alturas.
El sol no se colaba por las rendijas
ni la cafetera pitaba en la cocina.
Nadie me llamaba por mi nombre
ni me despertaba con un beso somnoliento.
Mis ojos se abrían a un nuevo día
y no había nada al otro lado del sueño.
Ninguna caricia me esperaba en el umbral
para acompañarme a casa.
Mis manos buscaban la rendija
por donde colarse a una piel inexistente.
El sudor olía a noches arrojadas
a las aguas de la soledad.
Las sonrisas dulces tropezaban
y se hacían añicos en la nada.
Los pájaros estaban como muertos
y el viento no gritaba buenos días.
Sin pensárselo dos veces
el maravilloso mundo onírico me ha traído de vuelta.
Recuerdo haber soñado
que no estabas porque no eras.
Y al despertar,
no estabas.
A.B.B. 5 de marzo de 2015
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